miércoles, 22 de octubre de 2014
Cuando el golpe es inevitable...
domingo, 29 de abril de 2012
Lo soñado. Introducción
sábado, 21 de abril de 2012
El silencio del conocimiento
Es de noche, todo es oscuridad, frió y tinieblas a mi alrededor y dentro de mi... el silencio lo envuelve todo... pero rompiéndolo se escucha el goteo de algo...
Un sonido que siempre estuvo ahí pero en el que nunca había reparado.
La sombra de mi propia mente, aquella parte de mi que me quiere destruir, no se bien si para reconstruirme o para aniquilarme, me susurra al oído.
-¿Lo escuchas verdad? Lleva sonando mucho tiempo, desde ese primer insulto infantil, aumentó con aquella traición amistosa, se desato con aquella nueva desilusión, ¿Sabes de donde viene?-
-Sorprendeme.- Me reto a mi misma, sabiéndome capaz de hacerlo. Noto en mi oído su risa, mi propia risa...
-Es el sonido del derramar de la esperanza, de las ilusiones y la bondad, que caen creando el pozo de una desesperación y una indignación cada vez mayores corroyendo la frágil carne de tu corazón de soñadora, de nuestro corazón de soñadoras. Es el sonido de un corazón sangrante.
Es el sonido de las lágrimas al suicidarse de impotencia. Es el sonido de la llamada de socorro de tu alma. ¿Por que tardaste tanto en escucharlo?-
-Supongo que por que nunca quise escuchar que tan malherida me ha dejado desde tan pronto la vida. Nunca quise ver mi propia fragilidad, ni mis derrotas, de igual forma nunca me he reconocido mis victorias, ni mis fortalezas, nunca me he alagado, nunca me he reprochado con suficiente dureza. He intentado vivir siempre sin mirarme en un espejo, no pudiendo soportar el reflejo que este me devuelva, viviendo siempre con miedo a sentir el verdadero dolor que guardo en mi interior y que he ido suavizando con capas de olvido. Nunca vi la necesidad de cuestionarme ese auto desconocimiento de mi misma. Por que siempre tuve el miedo a no soportar la verdad sobre mi... nunca fui fuerte para mirar a un espejo y ver mi corazón desgarrado por la dureza que he encontrado en mi camino.- el sonido ahora es mas fuerte.- Nunca antes me había quedado en esta oscuridad, ni en este silencio....-
Me pregunto...
¿Es un viaje de ida o acaso es de vuelta?
¿Es un trayecto largo o corto?
¿Es el fin definitivo o solo una etapa mas?
¿Es un renacer o un desaparecer?
¿Como sera ella? ¿ruda o dulce? ¿dolorosa o anestésica?
¿Me susurrara al oído que llego o sera de improvisto, sin avisar?
Supongo que cuando lo sepa ya no lo podre contar...
In this dark nigth II
Violines inquietantes que estrellas sus ondas sonoras contra la pared, el piso retuena, gira la habitación, todo a gran velocidad, bailarines de pesadillas nocturnas a ritmos extraños, luces que van y vienen, sombras deslizantes, susurros en el oído y aliento en la nuca, el goteo de la sangre al caer, terror en el humano corazón.
Lo único contaste eres tu, en tu trono de huesos, engalanada de satén y manchas del sangriento festín, el pelo revuelto y rebelde como tu naturaleza, descubierta solo por el único ojo que la marañan de tu cabello deja ver, aun mas rubro que la sangre derramada que adorna las comisuras de tus labios, ahora en forma de sonrisa diabólica, como tu naturaleza.
Aire y viento
Me grita aquella voz de mi interior en forma de infinita letanía, y yo con el impulso del corazón palpitante obedezco el deseo refrenado antes por la cordura.
Caigo en picado, miles de metros, pero es una caída agradable, el aire caliente, el viento que con dedos hábiles me acaricia, el paisaje es hermoso, la caída pronto llegara a su fin, pero antes de ello yo tomare aire, desplegare plateadas alas y volare sobre la turquesa superficie del agua.
viernes, 20 de abril de 2012
Campanillas de Jesús
Ya no eres esa mujer, eres una desconocida que habita en ese cuerpo, que me mira con miedo, a la que miro con pesar, que me dice cosas sin sentido que me asustan.
Te observo mientras rememoro todas esas anécdotas que me han contado tantas veces sobre ti, sobre mi, sobre las dos, todas esas anécdotas que no consigo recordar.
Y es que solo recuerdo algo que nunca me han contado, ese fragmente de vida que compartimos.
Aquel día cercano o pasado a la semana santa, cuando yo solo era una niña y tu seguías siendo mi abuela, que acercándote al balcón de la casa, donde florecían tulipanes y una pequeñas florecillas moradas que me fascinaban, tu dijiste que eran Campanillas de Jesús, solo eso recuerdo de lo vivido contigo.
Lo recuerdo con claridad y sin distorsión, nunca me lo han contado...