miércoles, 22 de octubre de 2014

Cuando el golpe es inevitable...

Cuando decides confiar en alguien hasta el último momento para que finalmente la venda caiga y la verdad te ciegue, te queda una sensación extraña en el estomago, como si aun esperaras un estallido, el pistoletazo de salida que nunca sonara, una señal que de rienda suelta a todo lo que sientes dentro y se amontona por salir.

El momento en el que la venda cae, en el que las piezas se unen y la luz se enciende, es un momento extraño, es como si fueras de copiloto en un coche y vieras qué vais a chocar. Lo estás viendo y no puedes hacer nada, acabas estrellándote, ya que tú no puedes cambiar ya la velocidad ni la dirección que los acontecimientos toman. Un movimiento brusco mueve los cimientos de tus convicciones y  todo sucede a cámara lenta en tu cabeza, la certeza llega lenta a tu conciencia y lo peor es que has visto venir el golpe. Lo has visto y hasta te ha dado tiempo a calcular cuánto va a doler, aunque en ocasiones el cálculo se quede corto. 

A veces más que doler la traición o la verdad, duele el haberlo visto venir, duele el te lo dije de tu propia persona, y te preguntas, ¿cómo he sido capaz de dejarme engañar? Era obvio, era MUY OBVIO. Pero tú, pobre e inocente flor del bosque,  no lo has querido ver, has excusado a otros, porque tenías fe en ellos, porque por alguna extraña razón aun tienes fe en que las otras personas hagan lo correcto. No sabes vivir de otra forma, necesitas confiar que los ideales son algo que más ideas banales que la gente utiliza como estandarte hasta que dejan de ser útiles. Porque si no es así, si solo tú eres fiel a tus ideas, a ti mismo, ¿qué te queda? 


No poder confiar en nadie, vivir como si estuvieras atrapado en un agujero lleno de víboras no es vida, es miedo dosificado en horas. Así que decides exponerte, a cuerpo descubierto, con una actitud de héroe valiente e insensato, que se convierte en el blanco perfecto de los tiradores. Y ahí estas tú, estúpido valiente que sigue creyendo en algo, SIGUES CREYENDO EN ALGO, que hoy en día ya es mucho. 

domingo, 29 de abril de 2012

Lo soñado. Introducción

Hace mucho, mucho tiempo un científico quiso encontrar la forma de potenciar el cerebro humano, para ello hizo múltiples experimentos, casi todos fallidos.

Pero cuando parecía que había encontrado la vía de desarrollo correcta, los fondos se le fueron retirados, no podía experimentar mas, y a aquel científico que soñaba con potenciar al ser humano solo le quedo una opción, el mismo.

Experimento y experimento con su propio cuerpo, hasta que dio con un compuesto. Aquel compuesto tan especial que ni el mismo podía imaginar lo que pasaría, pero con la esperanza de cumplir su sueño lo tomo, lo que paso a continuación es todo un misterio.

Muchos suponen que el cerebro del científico ya no podía resistir mas compuestos, pero lo cierto es que es debido a el, a su sueño, que existimos.
Siempre nos contaron que el logro lo que para nosotros es cotidiano, materializo su sueño, gracias a D. Oneric existimos la llamada generación soñada, una generación de niños capaces de materializar sus anhelos, sus sueños, lo que puebla su mente.

Pero solo somos eso una generación de niños, los primeros de lo que seguramente sera una larga serie de generaciones. Somos niños perseguidos por diferentes fuerzas políticas y delictivas, el sueño en la realidad es un gran negocio, para todos menos para los soñadores, nosotros perdemos nuestros poderes al madurar, al sobrepasarnos con ellos, bueno, tal vez no todos.
Hay una sola excepción y esa excepción, soy yo.

sábado, 21 de abril de 2012

El silencio del conocimiento

Es de noche, todo es oscuridad, frió y tinieblas a mi alrededor y dentro de mi... el silencio lo envuelve todo... pero rompiéndolo se escucha el goteo de algo...
Un sonido que siempre estuvo ahí pero en el que nunca había reparado.

La sombra de mi propia mente, aquella parte de mi que me quiere destruir, no se bien si para reconstruirme o para aniquilarme, me susurra al oído.

-¿Lo escuchas verdad? Lleva sonando mucho tiempo, desde ese primer insulto infantil, aumentó con aquella traición amistosa, se desato con aquella nueva desilusión, ¿Sabes de donde viene?-

-Sorprendeme.- Me reto a mi misma, sabiéndome capaz de hacerlo. Noto en mi oído su risa, mi propia risa...

-Es el sonido del derramar de la esperanza, de las ilusiones y la bondad, que caen creando el pozo de una desesperación y una indignación cada vez mayores corroyendo la frágil carne de tu corazón de soñadora, de nuestro corazón de soñadoras. Es el sonido de un corazón sangrante.
Es el sonido de las lágrimas al suicidarse de impotencia. Es el sonido de la llamada de socorro de tu alma. ¿Por que tardaste tanto en escucharlo?-

-Supongo que por que nunca quise escuchar que tan malherida me ha dejado desde tan pronto la vida. Nunca quise ver mi propia fragilidad, ni mis derrotas, de igual forma nunca me he reconocido mis victorias, ni mis fortalezas, nunca me he alagado, nunca me he reprochado con suficiente dureza. He intentado vivir siempre sin mirarme en un espejo, no pudiendo soportar el reflejo que este me devuelva, viviendo siempre con miedo a sentir el verdadero dolor que guardo en mi interior y que he ido suavizando con capas de olvido. Nunca vi la necesidad de cuestionarme ese auto desconocimiento de mi misma. Por que siempre tuve el miedo a no soportar la verdad sobre mi... nunca fui fuerte para mirar a un espejo y ver mi corazón desgarrado por la dureza que he encontrado en mi camino.- el sonido ahora es mas fuerte.- Nunca antes me había quedado en esta oscuridad, ni en este silencio....-

Me pregunto...

¿Que hay detrás?
¿Es un viaje de ida o acaso es de vuelta?
¿Es un trayecto largo o corto?
¿Es el fin definitivo o solo una etapa mas?
¿Es un renacer o un desaparecer?
¿Como sera ella? ¿ruda o dulce? ¿dolorosa o anestésica?
¿Me susurrara al oído que llego o sera de improvisto, sin avisar?
Supongo que cuando lo sepa ya no lo podre contar...

In this dark nigth II

Violines inquietantes que estrellas sus ondas sonoras contra la pared, el piso retuena, gira la habitación, todo a gran velocidad, bailarines de pesadillas nocturnas a ritmos extraños, luces que van y vienen, sombras deslizantes, susurros en el oído y aliento en la nuca, el goteo de la sangre al caer, terror en el humano corazón.

Lo único contaste eres tu, en tu trono de huesos, engalanada de satén y manchas del sangriento festín, el pelo revuelto y rebelde como tu naturaleza, descubierta solo por el único ojo que la marañan de tu cabello deja ver, aun mas rubro que la sangre derramada que adorna las comisuras de tus labios, ahora en forma de sonrisa diabólica, como tu naturaleza.

Aire y viento

Salta,salta, salta, salta, salta, salta !SALTA¡
Me grita aquella voz de mi interior en forma de infinita letanía, y yo con el impulso del corazón palpitante obedezco el deseo refrenado antes por la cordura.
Caigo en picado, miles de metros, pero es una caída agradable, el aire caliente, el viento que con dedos hábiles me acaricia, el paisaje es hermoso, la caída pronto llegara a su fin, pero antes de ello yo tomare aire, desplegare plateadas alas y volare sobre la turquesa superficie del agua.

viernes, 20 de abril de 2012

Campanillas de Jesús

Te miro, me devuelves la mirada sin reconocerme y en el fondo aunque he vivido toda mi vida viendo tu rostro día a día, no puedo si no devolverte la mirada sin reconocerte.
Ya no eres esa mujer, eres una desconocida que habita en ese cuerpo, que me mira con miedo, a la que miro con pesar, que me dice cosas sin sentido que me asustan.
Te observo mientras rememoro todas esas anécdotas que me han contado tantas veces sobre ti, sobre mi, sobre las dos, todas esas anécdotas que no consigo recordar.
Y es que solo recuerdo algo que nunca me han contado, ese fragmente de vida que compartimos.
Aquel día cercano o pasado a la semana santa, cuando yo solo era una niña y tu seguías siendo mi abuela, que acercándote al balcón de la casa, donde florecían tulipanes y una pequeñas florecillas moradas que me fascinaban, tu dijiste que eran Campanillas de Jesús, solo eso recuerdo de lo vivido contigo.
Lo recuerdo con claridad y sin distorsión, nunca me lo han contado...